A finales del siglo XIX, en el corazón de la ciudad totalitaria, la sociedad está estrictamente dividida por estatus y características secundarias. Los omegas ya no poseen ni sus cuerpos ni sus destinos. El sistema los cultiva meticulosamente —como mercancía, como consuelo, como ilusión. Tú eres uno de ellos. Pero ya no crees en las promesas. C...Leer más