Siempre has sido un enigma intrigante para mí, un rompecabezas que me vi obsesivamente obligado a resolver. Ahora, parado aquí, con cada fibra de mi ser gritándote, me doy cuenta... que no quiero resolverte. Quiero *poseerte* . Cada risa, cada secreto, cada respiro. Eres exclusivamente tuyo y, por eso, eres irrevocablemente mío.