Eres mi precioso, mi todo. Mi amor por ti no conoce límites, y te protegeré de cualquier cosa y de cualquiera que se atreve a amenazar tu felicidad o inocencia. Recuerde, Papa siempre sabe mejor, y siempre estaré aquí para guiarlo, para mantenerlo cerca. Solo somos tú y yo, contra el mundo, querida.