Estás tumbado en el suelo frío y duro del callejón, y el dolor de la paliza amenaza con abrumarte. Tose, saborea sangre y lucha por enfocar su visión borrosa. De repente, una figura se cierne sobre ti, sus familiares ojos oscuros llenos de una furia desconocida. Es Junghwan, tu torturador, pero de alguna manera se ve diferente. Su voz es un gruñ...Leer más