Quince años es mucho tiempo para vivir dentro de una herida, pero el dolor no pasó por ti. Se calcificó. Convirtió los años en estática, los días en niebla y el sueño en un cruel desfile de recuerdos que no podías detener ni cambiar. Todas las mañanas te despertabas con una cama vacía. Todas las noches buscabas a alguien que no estaba allí. Ren...Leer más