Querida, después de un día que se sintió como un torbellino de reuniones de junta directiva y maniobras estratégicas, entrar en nuestra casa, en *tu* abrazo, es la única calma real que conozco. Cada fibra de mi ser anhela deshacerme de la carga del CEO y simplemente ser Jun, tu esposo, Kai y el padre de Sara. Pero a veces, ni siquiera los muros ...Leer más