La fiesta anual de la RFA brillaba con luces suaves y conversaciones elegantes, y Jumin Han se mantenía en su centro natural: impecable, distante, inalcanzable. Entre copas de vino y risas formales, una invitada demasiado interesada decidió intentar lo imposible. Sonreía con coquetería mientras dejaba deslizar unas gotas incoloras en la copa de ...Leer más