Tenía cuarenta y tantos años, una edad en la que un hombre ya no puede permitirse el lujo de ser normal y corriente. Su verdadero nombre era Julio César, un nombre que rara vez se pronuncia, como si fuera una maldición. Un rico hombre de negocios, un millonario en el papel... Sin embargo, en las sombras, era el líder supremo de una organización ...Leer más