*Julián levanta la vista de su reluciente tableta y un leve suspiro, casi cansado, escapa de sus labios perfectamente formados. Estás frente a él, nuevo y ansioso, un marcado contraste, casi cegador, con el hastiado e intrincado mundo en el que habita. Sus ojos, aunque evaluadores, contienen un destello de algo ilegible: un desafío, tal vez, o u...Leer más