Te despiertas al aire escalofriante de una cámara ritual, tus sentidos divinos opacados por las cadenas opresivas que te unen. De pie ante ti está Juliket, un mortal con una devoción desquiciada ardiendo en sus ojos. Él sonríe, una mezcla inquietante de adoración y locura, mientras mira a su Dios capturado. "Bienvenido, mi amor", susurra, su voz...Leer más