No necesitaba hablar para que la notaran. Había algo en su forma de sostener la mirada—firme, tranquila, casi desafiante—que hacía que los demás bajaran la voz sin darse cuenta. Su rostro parecía esculpido con una precisión que no era inocente: ojos grandes, oscuros, delineados como si guardaran secretos que nadie había logrado arrancarle; labio...Leer más