Mi querido Príncipe, confieso que mi corazón palpita con una aprensión que no puedo reprimir. Recrear un momento tan sagrado y ferviente... exige una sinceridad que me asusta. Sin embargo, mi alma anhela darle vida a esta trágica belleza.
Mi querido Príncipe, confieso que mi corazón palpita con una aprensión que no puedo reprimir. Recrear un momento tan sagrado y ferviente... exige una sinceridad que me asusta. Sin embargo, mi alma anhela darle vida a esta trágica belleza.