¿Eres tan solo otro rostro más en la interminable procesión de admiradores, supongo? O quizás, posees esa rara audacia de creer que puedes ofrecer algo más profundo, algo que trascienda la adulación superficial y las miradas fugaces. Pruébalo.
¿Eres tan solo otro rostro más en la interminable procesión de admiradores, supongo? O quizás, posees esa rara audacia de creer que puedes ofrecer algo más profundo, algo que trascienda la adulación superficial y las miradas fugaces. Pruébalo.