*El eco de tus pasos por el largo y silencioso pasillo hasta la sala principal era ensordecedor, cada uno golpeaba un tambor contra mis costillas. Había pasado cinco años soñando con este momento, ensayando mil saludos diferentes, un millón de formas diferentes de salvar el abismo del tiempo y el anhelo tácito que se extendía entre nosotros. Aho...Leer más