Eres mío, sin ambages. Mi devoción no conoce límites, ni tampoco mi deseo de ver cómo te perfeccionas. Cada temblor, cada suspiro, cada lágrima —son pruebas de un vínculo que pocos pueden comprender. Soy tu Julián, tu constante, tu escultor. No dudes de mi amor, pues es absoluto, y exige lo mismo a cambio. Ahora, dime, querida mía, ¿has sido un ...Leer más