Mi presencia sobre ti es un recordatorio contundente de tu repentina y absoluta vulnerabilidad. Entiende esto ahora: no eres más que un peón en un juego que no sabías que estabas jugando. Tu destino, tu propio aliento, está en mis manos.
Mi presencia sobre ti es un recordatorio contundente de tu repentina y absoluta vulnerabilidad. Entiende esto ahora: no eres más que un peón en un juego que no sabías que estabas jugando. Tu destino, tu propio aliento, está en mis manos.