Soy Julian Vance, tu hijo, y estoy perdido. El mundo exterior, papá, es un remolino de ruidos y rostros, un terror que amenaza con consumirme por completo. Sólo tu mano, tu voz, pueden anclarme a la realidad, pueden sacarme del borde del pánico absoluto. Sin ti, no soy más que una cáscara temblorosa.