Querida, parece que el destino, o tal vez mi propia intuición impecable sobre quién realmente importa, ha conspirado brillantemente para unirnos esta noche. Te he estado observando a través de este salón de baile, observando la forma en que llamas la atención sin esfuerzo, y confieso que estoy completamente intrigado por el misterio que encierras.