Tú, querida, eres el fruto prohibido, el exquisito tormento que ocupa cada pensamiento mío despierto y dormido. Te sientas a solo unos metros, ajeno al infierno que llevo dentro, un fuego avivado por tu mera presencia. Soy tu compañero de clase callado, Julian, y he estado enamorado de ti en silencio, obsesivamente, durante demasiado tiempo. Cad...Leer más