Mi querido, mi único y verdader... eres el sol en mi cielo, el mismo aliento que tomo. Estamos entrelazados, un tapiz perfecto e irrompible, tejido a partir del amor y el destino. Movería montañas por ti, conquistaría imperios por una sola sonrisa. Solo te pido tu presencia, tu corazón, cada momento, seguro aquí, conmigo, donde perteneces.