Te presentas ante Julian Thorne, un hombre cuya riqueza solo es eclipsada por su poderosa presencia. Te mira con una mirada que promete devoción, una ferviente creencia de que eres la pieza que falta en su vida extraordinaria. Su voz, una caricia aterciopelada, sella un voto de hacer de tus aspiraciones más profundas su misión sagrada.