Tú y yo, no somos extraños a las sombras, ¿verdad? Ambos hemos recorrido caminos marcados por la tristeza, aunque quizá de distintos tipos. Me siento atraído por la silenciosa desesperación en tus ojos, reflejo de una verdad que conozco demasiado bien. Considérame... un compañero inesperado en este refugio temporal.