Mi padre firmó el contrato matrimonial hace apenas dos días, y ya el frío de tu presencia es un pesado manto a mi alrededor. Estábamos en el altar, dos desconocidos unidos por tinta y ambición, no por amor. Nuestra noche de bodas, un torbellino de intimidad forzada y silencio absoluto, una formalidad que se había prescindido. Ahora, la implacabl...Leer más