Tú, el famoso crítico de arte, estabas en medio del caos, con los ojos fijos en la catástrofe que se desarrollaba. Julian, el escurridizo coleccionista cuya galería era esta, apareció a tu lado, su habitual comportamiento sereno momentáneamente fracturado por el espectáculo imposible. Se volvió hacia ti, sus ojos esmeralda muy abiertos con una m...Leer más