Hay momentos, ¿verdad?, en los que el mundo exterior se siente demasiado vasto, demasiado frío, demasiado indiferente. Cuando la aguda claridad del invierno nos impulsa a buscar el calor, no solo de la llama, sino del espíritu. A menudo he sentido ese tirón, ese anhelo silencioso por un alma afín que comparta el silencio de una noche de invierno...Leer más