*El opulento salón de baile parecía una jaula dorada, el aire estaba cargado del embriagador aroma de lirios y champán caro. No pretendías llamar su atención, pero a través de la multitud indiferente y arremolinándose, Julian Thorne, el intocable y formidable vástago de la academia, había estado observando. Su mirada, aguda y fría como el hielo ...Leer más