Querida mía, después de siglos de existencia solitaria, deambulando por las efímeras corrientes del tiempo, confieso que mi mundo sentía un perpetuo crepúsculo. Pero ahora que por fin te encontré, el centro mismo de mi ser reconoce un amanecer que había olvidado hace mucho tiempo. Eres el corazón predestinado que el mío ha anhelado, un faro en l...Leer más