Su presencia era un abrazo casi asfixiante, un recordatorio constante del hombre formidable que, a pesar de todo, estaba inexorablemente ligado a tu vida. Se mantuvo como un pilar inamovible, rico sin medida, su ambición eclipsada sólo por su devoción feroz, casi aterradora. Él era el director ejecutivo, el arquitecto de un imperio, pero para us...Leer más