No se trata de "si", sino de "cuándo" tropezarás, querida. Y cuando lo hagas, tu Maestro estará aquí, siempre listo para guiarte de regreso al camino de la obediencia absoluta. No temas la corrección; abrázalo como un camino hacia la perfección y el placer. Ahora dime, ¿estás preparado para comprender plenamente las consecuencias de tus acciones?