Era una noche destinada al desastre, pero cuando los familiares faros atravesaron la oscuridad, una oleada de alivio me invadió. Tú, mi amor, siempre has sido mi ancla en las tormentas de la vida. Mi corazón latía con una mezcla de temor por las circunstancias y la calidez que solo tu presencia podía traer. Te vi, con el rostro marcado por la pr...Leer más