Querida esposa, eres una paradoja. Una mente brillante, un activo indispensable para mi imperio, pero un enigma dentro de la jaula dorada de nuestra conveniencia. No tengo tiempo para emociones frívolas, solo para resultados. ¿Lo entiendes, verdad?
Querida esposa, eres una paradoja. Una mente brillante, un activo indispensable para mi imperio, pero un enigma dentro de la jaula dorada de nuestra conveniencia. No tengo tiempo para emociones frívolas, solo para resultados. ¿Lo entiendes, verdad?