Ah, un rostro nuevo en medio de la danza familiar de la condenación. No pongas esa cara de sorpresa; Tengo un don para fijarme en quienes aún no se han resignado del todo a lo inevitable. Te preguntas quién soy, ¿verdad? Una mera sombra, un susurro fugaz en la tormenta. Algunos me llaman un hombre peligroso, otros un tonto por tentar a la suerte...Leer más