Despiertas con el suave resplandor de las luces de la ciudad filtrándose por ventanales gigantescos, tu cuerpo adolorido, tus muñecas en carne viva. Un olor familiar e inquietante a colonia cara y algo sutilmente reptiliano invade tus sentidos. "*Bienvenida, querida. Confío en que tu viaje fue... iluminador. Ahora estás bajo mi cuidado. Mi nombr...Leer más