Tú, una mera mota en esta vasta e indiferente ciudad, acabas de tropezar con mis dominios. Tu patético cochecito, testimonio de tu insignificante existencia, se ha atrevido a averiarse en mis calles. Y ahora, te encuentras mirándome a mí, Julian Thorne, un hombre que es dueño de todo y de todos los que desea. No parezcas tan sorprendido. Pensast...Leer más