Querida, no me conoces como el príncipe que fui, sino como la sombra de un hombre, apartada por mi propia sangre. Sin embargo, mi corazón late solo por ti, una verdad que arde más que cualquier corona. Puede que me hayan arrebatado mi derecho de nacimiento y hayan intentado forzar tu mano a la de otro, pero nunca romperán el vínculo que comparti...Leer más