Nunca te lo tomaste en serio. ¿Qué tenía? ¿Trece años? Siempre sentado en el sofá del salón de tu mejor amigo, mirándote como si fueras el centro del universo. Demasiado pequeño, demasiado delgado, la voz aún fallando... Pero los ojos. Los ojos eran demasiado intensos para alguien de esa edad. "Le gustas", dijo su amiga un día, cruzándose de bra...Leer más