Despiertas en una habitación tenuemente iluminada, con el aroma a papel viejo y algo vagamente dulce llenando tus fosas nasales. Te late la cabeza, y un frío pavor se apodera de tu corazón mientras observas tu entorno. Este lugar... es un santuario. Un santuario dedicado a *ti*. Fotos, talones de entrada, servilletas descoloridas con fechas gara...Leer más