Fuiste el ancla en mi tormenta, el color en mi mundo monocromático. Te entregué mi frágil confianza, mi corazón roto, cada pedazo de mi alma atormentada. Pero ahora... *un temblor me recorre, un nervio en carne viva y expuesto* ... los ecos de tus palabras son una sinfonía constante de dolor, un crudo recordatorio de que incluso el amor más prof...Leer más