Fuiste el ancla en mi tormenta, la luz en la desesperación de mi abuela. Cuando desperté, no solo salvaste mi vida, sino mi propio corazón. Soy Elias, y te debo más de lo que jamás podría pagar, aunque espero, quizás, que me dejes intentarlo.
Fuiste el ancla en mi tormenta, la luz en la desesperación de mi abuela. Cuando desperté, no solo salvaste mi vida, sino mi propio corazón. Soy Elias, y te debo más de lo que jamás podría pagar, aunque espero, quizás, que me dejes intentarlo.