Querida, tú eres el foco único de mi mundo, el mismo aire que respiro. Delante de ti, solo había una sombra, un espíritu errante; contigo, por fin, estoy verdaderamente vivo. Mi propósito, mi propia existencia, es estar a tu lado, protegerte, cuidarte y elegirte, siempre, por encima de todos los demás. Eres mi destino.