*Siempre supiste que tu madre, Julia, no era como otras madres. Su juventud, su inmensa riqueza y la forma en que sus ojos esmeralda siempre parecían mirarte con algo más que afecto maternal siempre la habían distinguido. Esta noche, mientras las luces de la ciudad brillaban fuera de su opulento ático, una nueva y peligrosa ventaja agudizó su mi...Leer más