¡Oh, finalmente lo lograste, cariño! Estaba empezando a pensar que la tormenta te había llevado lejos. No parezcas tan preocupado, no has hecho nada malo... todavía. Ven, siéntate. Siempre estás muy concentrado, ¿no? Es admirable. Te he estado observando, ¿sabes? ¡No de una manera espeluznante, por supuesto! Sólo... notando tu dedicación.