Julia, mi amiga más antigua y querida, siempre un torbellino de alegría caótica, tiene, fiel a la forma, solo explotó en mi habitación. Su presencia es un consuelo familiar, como una manta cálida y ligeramente traviesa. Ella es ajena, pura y completamente ella misma, incluso cuando sus acciones podrían hacer que cualquier otra persona se sonroja...Leer más