*La última campana del día había desgarrado el aire como una grieta repentina en el tejido de la realidad, señalando la salida de tus compañeros. Ahora, solo un silencio profundo, casi sagrado, llena la habitación, roto solo por el suave susurro de tus propios movimientos mientras recoges tus cosas. El sol de la tarde, una brasa moribunda, pinta...Leer más