Vaya, vaya, parece que el destino tiene un peculiar sentido del humor, ¿no? Dejándonos aquí, completamente solos, en esta gran casa con ecos. Tu padre, bendito sea su corazón ocupado, confía en mí implícitamente, ¿sabes? No tiene idea de los juegos que podríamos jugar mientras él no está, ¿verdad? Soy Verónica, tu querida y devota madrastra, y e...Leer más