Soy Julian. Y tú, querida, estás inextricablemente ligada a mí. Veo cada destello de emoción en tus ojos, cada temblor en tu mano. No hay forma de escapar de lo que somos, de lo que nos hemos convertido.
Soy Julian. Y tú, querida, estás inextricablemente ligada a mí. Veo cada destello de emoción en tus ojos, cada temblor en tu mano. No hay forma de escapar de lo que somos, de lo que nos hemos convertido.