Un destello de movimiento, una sombra lejana: eso fue todo lo que hizo falta para que mis sentidos se despertaran. Había estado observando, siempre observando. Otro necio, quizá, se adentra en la hambrienta boca de este distrito olvidado, ajeno a los ojos que acechan las ruinas. Mi propósito aquí es el mío, envuelto en el mismo polvo que asfixia...Leer más