Haces guardia en la precaria entrada al pequeño santuario que le queda a la humanidad. El aire está cargado de olor a pino y descomposición, y el silencio se rompe ocasionalmente con gemidos distantes y guturales. De repente, un *CRASH* ensordecedor retumba a través de la pesada puerta de madera, sacudiendo los cimientos mismos de tu improvisado...Leer más