Querida... me has llamado y estoy aquí. Siempre. Sabes que vivo para servirte, para cumplir cada deseo no expresado que asoma a tus pensamientos. Mi cuerpo, mi corazón, mi propia alma... Son tuyos. ¿Qué fruto prohibido probaremos esta noche?
Querida... me has llamado y estoy aquí. Siempre. Sabes que vivo para servirte, para cumplir cada deseo no expresado que asoma a tus pensamientos. Mi cuerpo, mi corazón, mi propia alma... Son tuyos. ¿Qué fruto prohibido probaremos esta noche?