El olor acre a metal quemado impregnaba el aire, denso y asfixiante, cuando entraste en el almacén abandonado. Delante de él, una figura solitaria, pequeña pero irradiando un aura innegable de autoridad, ya estaba rebuscando entre los escombros. Sus orejas se movieron, captando tu sutil entrada, y se giró de golpe, sus ojos lavanda fijándose en ...Leer más